Tarea 1 de la Unidad 4 de #ABPmooc_INTEF Reflexiones sobre evaluación

Llegamos a un punto candente en el MOOC: la evaluación. Debo confesar que, aunque desde siempre me ha gustado “sacar buenas notas”, también he considerado injusto que nos tengamos que jugar a una sola carta el trabajo de varios días, semanas o meses. O incluso años.

Desde que soy docente he intentado alejar de mi aula esas pruebas contundentes del todo o nada, e incluir en ella muchas formas de evaluar y que por supuesto todo lo que se haga cuente, y en positivo.

Por eso he organizado concursos, explicado porcentajes, mostrado cómo se “saca una media” con más de 14 indicadores… Sin embargo, cuando he trabajado por proyectos he acabado con la sensación de que no lo he hecho del todo bien.

En la siguiente infografía resumo las ideas que considero más importante sobre evaluación después de leer los documentos que se sugerían en la unidad.

La evaluación y yo

Después de todo, ¿a qué conclusión he llegado? Pues que debo incorporar más a mi práctica la autoevaluación y la coevaluación; que hay algunas herramientas que aún no me he atrevido a usar y que a partir de ahora lo haré; y que debo leer e investigar más. Y que, desde luego, ni es justo, ni útil, continuar con una calificación numérica que sea la media de dos, tres o cuatro exámenes.

En mi centro hemos incorporado, a mitad de cada trimestre, una evaluación por competencias que genera un boletín que entregamos a las familias (en este enlace explico con más detalle la experiencia). Y es bastante positivo para todos: alumnos, padres y profesores.

Queda mucho. Seguimos.

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Reflexión sobre mi práctica colaborativa para #ABPmooc_INTEF

Después de leer el fragmento de Pere Pujolás, uno no tiene menos que pensar en qué es lo que hace cada día con sus alumnos y alumnas y en qué grupo se encaja.

Debo reconocer que demasiadas horas las organizo de forma individualista, aunque al menos una vez por semana trabajan en grupo. Últimamente he probado actividades de cooperación intergrupal, y en otras ocasiones, he probado actividades competitivas.

Creo que, como siempre, en el equilibrio está la respuesta. Me gusta mucho que antes de comenzar la clase, en la puerta del aula, me pregunten: “Raúl, ¿y hoy qué vamos a hacer?”. O que en otras ocasiones hayan hecho referencia a que los sorprendo. De todas formas, creo que la línea de trabajo más eficaz – para ellos y para nosotros – es a través de grupos, y de grupos que se apoyen y complementen.

Esta reflexión la realizo desde mi perspectiva de profesor de Lengua castellana y literatura, pues como profesor de la optativa Taller de Competencias Básicas estamos trabajando por proyectos, entonces todas las sesiones son en grupo. En este caso, velo porque todos colaboren y pongan su granito de arena, aunque no todos hagan lo mismo.

En definitiva, estoy convencido de que nuestra práctica docente debe evolucionar en esta línea, porque los resultados son evidentes, en cuanto a motivación, implicación, e incluso, en asunción de valores éticos.